la desgracia

 es a vos a quien apuntan y no tenés más oro que la borra de alguna alucinada primavera

no hay gemido, no hay sombra, no hay entierro, no hay llama que se apague

no la dejes pasar. apaga su camino con la hoguera del albor partido por el rayo

y en el silencio sombrío del aire y de las esferas

aquella lumbre de hogueras mostrará sin rumor

la impotencia del amor en una raza de fieras!

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